Tu muro


    Necesito un algo físico, un algo que me haga creer, algo que puedan notar mis sentidos y seguir confiando en el futuro, un pensar positivo, un pensar que sólo será dañino al principio, que luego cambiará porque sé que cambiará, no él... la situación.

Luego... siempre luego, siempre me centro en como será... mañana y no, en como es... hoy.

Hoy es un hombre prisionero de sus miedos, hoy es un ser sensible que tiene escondida, agazapada la enorme cantidad que tiene para amar, hoy es prisionero porque, en un pasado dejó escapar una parte de esa cantidad y le hirieron por ello. Hoy es un hombre alegre, lleno de imprevistos, complejo, sí, ¡mucho!, pero me llama... no con su boca, no con su sonido, algo sin explicar que provoca en mí un deseo de todo... de sus palabras, de su sonrisa, de su mirada, de su forma de amar... se muestra muy seguro de sí mismo de cara al exterior, pero ¡cuidado! esa seguridad a veces, resulta dañina, es utilizada como escudo, para esconder... la inseguridad que transporta con él, porque esta es mayor. 

Se entregó en anteriores ocasiones y ahora, soy yo la que tengo que buscar su cariño, ese que tiene escondido y, para acceder a él, al cariño, a la ternura... a un gesto inesperado, ha impuesto un muro infranqueable en su corazón, por precaución...

Ese muro habrá de ser estudiado, provocado, divertido... amado en ocasiones, sí, quiero hacerlo. Debo conocer cada centímetro de muro, aunque me duela, pero aún con dolor, será el camino que me lleve a visionar, a sentir como avanzo cada día más, en el derribo del muro. Ese muro infranqueable para muchas... sí, ahora lo sé y, no porque él me lo dijera con sus palabras, con sus labios... no, no fueron ni una, ni dos...las que contribuyeron a ir formando el muro y... aquí me tenéis, derribándolo...

    Cierto es que, al comienzo de mi tarea el muro quedaba aún lejos, pero un algo dentro de mí... me llamaba a él. Cuando coincidimos en la primera mirada fue como si recibiera una sonrisa abierta, sincera... espaciada, se hizo amigo sin pretenderlo y, su inseguridad, la noté esa misma noche... la ví y la sentí. 

    Hacía apenas unas horas que nuestras miradas se habían cruzado por primera vez y, amigo mío, no diste tiempo a implantar mi muro porque, yo no dispongo de muros, debería pensar si realmente los quiero, me liberé de un muro anterior hará meses, un muro como el tuyo, sí... impuesto para evitar el dolor. ¿Y sabes? conseguí derribar el muro, yo solita, sin ayuda de amor desde el exterior, únicamente recibí el apoyo de la amistad, te aseguro que fue mi mayor apoyo, pero tenía que ser yo solita, quien se tomara las molestias de derribar el muro y, una vez quitado el muro... las barreras fueron yéndose sin problemas.

    A día de hoy, el entendimiento, la confianza y... el cariño, tendrán que luchar por salir, desconozco si ellos lucharán pero ¿tú les dejarás salir? porque sino... esfuerzo inútil. Te contaré algo que, quizá te pueda servir de ayuda: Hace poco tuve un muro imaginario y se derribo cuando, el solsticio de verano estaba casi por llegar, en aquella ocasión... el muro imaginario no era fuerte, se volverá a levantar, lo sé... no demasiado tarde, dentro de nada... pero será eso, imaginario. Tan pronto aparece como tan pronto... ¡zas! desaparece. Ese muro no tiene consistencia, ese muro se derriba con un solo soplido...

    En este momento no tengo muro, o ¿sí? creo que, si tuviera que levantar un muro para defenderme de ti al principio sería frágil, pero te aseguro amigo mío que, poco a poco procuraría dotarle de más fuerza para que no cayera. 

    No temas por mí, eres tú quien tiene que encontrar una solución a tu propio muro, liberar, dar rienda suelta... sin prisas, con calma... y cada vez que se libere algo, lo que sea, se sabrá. Verás en mis ojos un brillo especial, sentirás como mis manos te pueden amar y mi sonrisa... ¡ay! mi sonrisa, en los polos, en los extremos, en los confines del mundo la sentirán; no físicamente, no, pero... tal será, tan enorme sentimiento dejará escapar que... allá, en los confines del mundo, sonreirán.

    Enorgulleciéndome, no, pero siendo sincera te diré que mi corazón, este que rebosa de vida, lo pretenden algunos, entrando de la misma manera que tú, siendo amigos sin proponérselo. Aún no guardo la mirada de ninguno, porque quizá presentía que llegarías tú ¿o quizá no supieron entrar de la misma manera que tú? no, porque tú entraste con la presencia y después, con las palabras. No soy un tesoro, ni siquiera me escondo, soy natural porque nunca he sabido comportarme de otra manera y, tal y como me ves... me muestro.

Te sorprendió encontrar un atisbo de ternura, de sensibilidad en mí... ¡ay, amigo mío! si realmente te interesa tendrás que buscar tu solito si soy portadora de más... yo te adelanto que sí, pero ese sí no determina la cantidad. Tan solo necesito un algo físico... un algo que no me haga abandonar o, una respuesta sincera que, aunque me haga llorar sabré salir adelante, seguiré en mi caminar pero, si estás dispuesto a luchar te mostraré mi ayuda, te la daré, te ofreceré un cielo con sus estrellas, con su luna, ¿recuerdas aquella que no se quiso mostrar? esta vez, la buscaré, la enamoraré y la tendrás...

Amigo mío, mi camino continúa... 

¿me acompañarás?


Música: Es la historia de un amor

Yolanda (SET2005)